Desde el de Lady Di hasta el de Meghan Markle. Desde la vena amoris hasta las pedidas familiares. Cada anillo tiene detrás una tradición. Puedes seguirla o crear la tuya.

Los anillos de compromiso han sido, durante siglos, símbolos de amor y compromiso eterno. Estas joyas no solo representan una promesa entre dos personas, sino también un testimonio palpable de sus sentimientos más profundos. No solo destacan por su diseño único, sino también por las fascinantes historias que los acompañan.
Los anillos de compromiso tienen una historia rica que se remonta a civilizaciones antiguas como el Egipto antiguo y Roma. En Egipto, los anillos eran símbolos de eternidad y compromiso, confeccionados con juncos trenzados en forma circular para representar la vida eterna. Los romanos adoptaron esta tradición, utilizando anillos de hierro y, posteriormente, de oro para simbolizar la permanencia en el matrimonio.
El simbolismo de la eternidad y el compromiso se refleja en la forma circular del anillo, sin principio ni fin. Este diseño perpetúa la idea de un amor infinito y un vínculo duradero entre las parejas.
Durante la Edad Media, las religiones judeocristianas incorporaron esta práctica en sus ceremonias matrimoniales. Los anillos comenzaron a ser bendecidos por sacerdotes y pastores, consolidando su significado espiritual y religioso. Esta adopción marcó el inicio del uso generalizado de los anillos de compromiso dentro de las tradiciones occidentales.
El Archiduque Maximiliano de Austria jugó un papel crucial en hacer que los anillos de compromiso con diamantes fueran populares. En el siglo XV, el Archiduque le propuso matrimonio a María de Borgoña con un anillo que tenía un diamante, estableciendo así una costumbre que luego se seguiría en la nobleza europea. Este gesto no solo hizo que el diamante fuera visto como una piedra valiosa, sino que también lo asoció directamente con el compromiso y la durabilidad.
La famosa campaña publicitaria «un diamante es para siempre» lanzada por De Beers en 1947 tuvo un impacto duradero y significativo. Esta campaña cambió la forma en que se veían los anillos de compromiso, convirtiendo al diamante en el símbolo definitivo del amor eterno.
De Beers logró que la idea de que todos los anillos de compromiso debían tener un diamante se hiciera popular, lo que aumentó su demanda en todo el mundo y aseguró su lugar en las tradiciones matrimoniales modernas.
Algunos anillos de compromiso para mujer han dejado una huella imborrable en la historia, ya sea por su diseño único o por las historias fascinantes asociadas a ellos.

Tras el asesinato de JFK, Jackie rediseñó el anillo original en homenaje a su esposo. Añadió 10 diamantes redondos y 10 marquise alrededor de la piedra central, formando una corona. Fue una forma simbólica de mantener viva su memoria.
El anillo que John F. Kennedy entregó a Jacqueline Bouvier en 1953 es una pieza extraordinaria de Van Cleef & Arpels. Un diamante talla esmeralda de 2,88 quilates junto a una esmeralda de 2,84 quilates, rodeados por un halo de diamantes baguette.
El diamante Krupp (rebautizado tras su muerte como «Elizabeth Taylor Diamond») no fue un anillo de compromiso oficial, pero lo llevó siempre en el dedo anular izquierdo. Dijo que era su joya favorita porque “brillaba incluso en la más oscura de las habitaciones”, como su amor con Richard Burton.
Uno de los anillos más célebres del siglo XX, el diamante Krupp fue adquirido por Richard Burton para Elizabeth Taylor en 1968 y desde entonces se convirtió en su inseparable anillo. Con 33,19 quilates, este impresionante diamante Asscher de color blanco extraordinario (tipo IIa) se montó en platino y fue rebautizado como el Elizabeth Taylor Diamond tras su muerte.


El príncipe Rainiero III de Mónaco obsequió a Grace Kelly con un deslumbrante anillo de compromiso de Cartier, compuesto por un diamante talla esmeralda de 10,48 quilates flanqueado por dos diamantes baguette.
El anillo que le regaló Rainiero de Mónaco fue tan icónico que MGM, el estudio para el que trabajaba, lo hizo parte del vestuario en su última película Alta Sociedad (1956), en una escena donde ella lo luce como si ya fuera princesa de verdad.
Lady Di eligió su anillo de compromiso: un zafiro de Ceilán de 12 quilates rodeado por 14 diamantes, montado en oro blanco de 18 quilates.
Diana eligió personalmente su anillo desde un catálogo de Garrard, algo escandaloso para la realeza. Se dice que eligió el zafiro porque le recordaba el anillo de compromiso de su madre. Irónicamente, la elección democrática hizo que miles de mujeres pudieran adquirir una réplica del “anillo real”.


El diamante central procede de Botsuana, país donde Harry y Meghan compartieron uno de sus primeros viajes juntos, alejados de la prensa. Además, incluyó dos diamantes de la colección de Lady Di, como forma de tenerla “cerca en este nuevo capítulo”.
El príncipe Harry diseñó un anillo para Meghan. Un diamante central de 3 quilates y dos diamantes laterales.
George Clooney organizó una cena íntima en su casa para hacer la pedida. Según él, Amal tardó casi 20 minutos en responder del shock. Lo curioso es que su reacción fue tan emocional que él le pidió varias veces que confirmara si había dicho “sí” o “no”.
George Clooney diseñó personalmente el anillo de compromiso para Amal, destacando un diamante ético de corte esmeralda de 7 quilates, acompañado por dos diamantes baguette en una montura de platino.

Estos anillos, entre muchos otros, no solo representan compromisos personales sino también hitos culturales que continúan inspirando a generaciones futuras.
Los estilos de los anillos de compromiso han evolucionado significativamente, adaptándose a las tendencias modernas.
Los diseñadores también están experimentando con formas y configuraciones únicas. Los anillos con halo, donde un círculo de piedras más pequeñas rodea a la gema central, y los diseños asimétricos son ejemplos de cómo la creatividad redefine este símbolo eterno.
Los anillos de compromiso han sido testigos silenciosos del amor a lo largo de la historia. Desde sus orígenes en el antiguo Egipto y Roma hasta las modernas tradiciones globales, estos anillos simbolizan un compromiso eterno. Su evolución refleja no solo cambios culturales y económicos, sino también la profunda conexión emocional entre las parejas a lo largo de los tiempos.
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Los anillos de compromiso se remontan al antiguo Egipto, donde los círculos simbolizaban la eternidad. En Roma, se intercambiaban anillos de hierro como muestra de fidelidad. Durante la Edad Media, esta tradición fue adoptada por las religiones judeocristianas, evolucionando hasta incluir diamantes en el siglo XV gracias al Archiduque Maximiliano de Austria.
Los anillos de compromiso representan amor eterno y compromiso. Son una promesa tangible y visible del futuro matrimonio, simbolizando un vínculo profundo y duradero entre dos personas.