Descubre diferentes métodos que te permiten identificar la autenticidad y pureza del oro, diferenciándolo de otros metales o joyas bañadas en oro.

Saber cómo identificar el oro auténtico es una duda mucho más común de lo que parece. Ocurre al comprar una joya, al heredar una pieza familiar, al encontrar un anillo antiguo o incluso al revisar joyas guardadas durante años. En todos esos casos surge la misma pregunta: ¿Cómo saber si es oro real o falso?
Hoy en día existen joyas bañadas en oro, chapadas, aleaciones con bajo contenido en oro y metales que imitan muy bien su apariencia. Por eso, aprender cómo se prueba el oro, qué métodos funcionan en casa y cuándo es imprescindible acudir a un profesional, es clave para proteger tu inversión y tomar decisiones informadas.
En esta guía completa, elaborada desde la experiencia real en joyería profesional, descubrirás cómo saber si una joya es de oro, tanto con métodos caseros como con pruebas profesionales certificados, además de consejos prácticos que muchas guías no explican.
Antes de entrar en pruebas y trucos, es importante entender algo fundamental: no todo lo que parece oro lo es, ni todo el oro es igual. Lo primero que debes saber es que una joya puede estar fabricada con oro puro, pero también es posible que esté hecha de otros metales y recubierta con un baño de oro.
El oro puro (24 quilates) es un metal muy blando, por eso en joyería se mezcla con otros metales para darle resistencia. A mayor porcentaje de oro, mayor valor tiene la pieza, pero también mayor delicadeza.
Una joya puede ser:
El oro puro (24 quilates) es extremadamente blando. Por eso, en joyería se mezcla con otros metales como cobre, plata o paladio para darle resistencia. Esto afecta a:
Diferencias entre quilates de oro:
| Tipo de oro | Pureza | Características | Uso habitual |
|---|---|---|---|
| Oro 24K | 99,9% | Muy blando, color intenso | Inversión, lingotes |
| Oro 18K | 75% | Equilibrio perfecto | Joyería fina |
| Oro 14K | 58,5% | Muy resistente | Uso diario |
| Oro 10K | 41,7% | Más económico | Joyería comercial |
👉 No existe el oro de 32 quilates. Si ves esa referencia, es una señal clara de información falsa o intento de engaño.
Además, las joyas de oro auténticas suelen llevar una marca de pureza que indica los quilates, es decir, el porcentaje de oro puro en la aleación.
Por otro lado, si crees que tu joya podría ser de oro blanco, te recomendamos leer esta guía más específica: Cómo saber si una joya es de oro blanco
¿Cómo identificar el oro auténtico a simple vista?
Observación detallada de la joya
Antes de hacer cualquier prueba, mírate la joya con calma. Muchos indicios aparecen sin necesidad de herramientas.
Marcas de pureza
Las joyas auténticas suelen llevar grabados como:
- 24K, 18K, 14K
- 999, 750, 585, 417
Suelen encontrarse en cierres, interior de anillos o zonas poco visibles.
Eso sí: la ausencia de marca no descarta que sea oro, especialmente en joyas antiguas o artesanales.¿El oro se oxida o cambia de color?
No. El oro puro no se oxida ni se pone negro.
Si observas:
- Manchas verdosas
- Oscurecimiento
- Zonas donde aparece otro color
Es muy probable que sea:
- Baño de oro
- Aleación con poco oro
- Metal base recubierto
Estos métodos ayudan a descartar falsificaciones, pero no sustituyen una prueba profesional. El orden está pensado considerando los materiales necesarios, el nivel de riesgo que implica cada prueba, la precisión de los resultados que puede ofrecer y el nivel de conocimiento o experiencia requerido para aplicarla correctamente. Te sugerimos empezar desde lo más sencillo:
Una observación detallada de la pieza puede sacarnos de dudas.
Es muy habitual preguntarse si el oro es magnético, si el oro se pega en el imán o incluso si el oro blanco se pega al imán. La respuesta, desde el punto de vista joyero, es clara: el oro auténtico no es magnético, independientemente de si se trata de oro amarillo, oro blanco u oro rosa. Las aleaciones utilizadas en joyería no presentan atracción magnética significativa.
Si al acercar un imán la joya se pega o muestra una atracción evidente, significa que contiene metales ferromagnéticos como hierro o níquel, lo que indica que no es oro macizo o que, como mínimo, se trata de una pieza chapada o de baja pureza. Este comportamiento es uno de los indicios más claros para descartar imitaciones.
Eso sí, es importante tener en cuenta que el hecho de que una joya no se pegue al imán no confirma automáticamente que sea de oro, ya que existen otros metales no magnéticos que pueden superar esta prueba. Por este motivo, la prueba del imán debe utilizarse como un primer filtro y siempre complementarse con otros métodos de verificación o con una evaluación profesional.
Una de las búsquedas más comunes es:
👉 ¿el oro se pega al imán?
La respuesta es clara:
Si una joya se pega:
⚠️ Ojo: que no se pegue no garantiza que sea oro, solo elimina algunas posibilidades.
La prueba del mordisco se basa en la blandura natural del oro, especialmente cuando se trata de oro con alta pureza. El oro es un metal relativamente blando y, al aplicar presión con los dientes, puede llegar a mostrar una ligera marca. Por este motivo, tradicionalmente se ha utilizado este método como una forma rápida de comprobar si una pieza podría ser de oro auténtico.
Eso sí, no es una prueba fiable ni recomendable en joyería moderna. Otros metales blandos, como el plomo o ciertas aleaciones, también pueden marcarse con facilidad y dar lugar a falsas conclusiones. Además, morder una joya puede dañarla o incluso resultar incómodo o poco higiénico.
Si aun así decides probarlo, hazlo con extrema suavidad y en una zona poco visible.
Si la joya muestra una pequeña muesca, podría tratarse de oro, pero este resultado debe confirmarse siempre con otros métodos más seguros o con una prueba profesional.
El oro auténtico es un excelente conductor térmico, lo que significa que transfiere el frío y el calor con mucha rapidez. Si colocas un cubo de hielo sobre la joya y este comienza a derretirse casi de inmediato, puede ser un indicio de que la pieza contiene una alta proporción de oro. En metales comunes o imitaciones, el hielo suele tardar más en derretirse.
Eso sí, esta prueba debe interpretarse con cautela. No es un método definitivo, ya que otros metales también pueden conducir bien el calor y dar resultados similares.
Coloca la joya sobre una superficie plana y pon un cubo de hielo encima durante unos segundos.
Si el hielo se derrite rápidamente sin necesidad de calor externo, es una buena señal. Si el derretimiento es lento o casi inexistente, es probable que no sea oro o que tenga un contenido muy bajo de este metal.
La prueba con alcohol es un método casero sencillo que se basa en la resistencia química del oro, ya que este metal no reacciona ni se ve afectado por el alcohol. Aunque no es una prueba concluyente, puede servir como una primera comprobación para descartar joyas fabricadas con materiales más sensibles o con acabados superficiales.
Eso sí, este método tiene un alcance limitado y no permite determinar la pureza ni los quilates del oro, por lo que debe utilizarse únicamente como una prueba orientativa y siempre combinada con otros métodos.
Para realizarla, limpia la joya y aplica unas gotas de alcohol (preferiblemente alcohol etílico) sobre su superficie.
Si la joya mantiene su color, brillo y no presenta manchas ni reacciones visibles tras el contacto, es una buena señal. Si el metal se oscurece, pierde brillo o muestra cambios evidentes, es probable que no sea oro auténtico o que se trate de una pieza chapada.
La prueba de la pasta de dientes es uno de los métodos caseros más difundidos en internet, pero no es un procedimiento fiable para identificar el oro auténtico. La creencia popular indica que, al frotar la joya con pasta dental, el oro no debería reaccionar, mientras que otros metales sí lo harían. Sin embargo, esta reacción no tiene una base técnica sólida.
Eso sí, es importante tener en cuenta que la pasta de dientes contiene agentes abrasivos diseñados para limpiar, no para analizar metales. Al aplicarla sobre una joya, especialmente si está bañada en oro o tiene un acabado pulido, puede provocar microarañazos o eliminar capas superficiales, alterando el aspecto de la pieza sin aportar información fiable.
Si se frota una joya con pasta de dientes y esta pierde brillo, se opaca o muestra cambios en la superficie, no significa necesariamente que no sea oro, sino que ha sufrido un desgaste superficial. Por este motivo, los joyeros profesionales no recomiendan este método y aconsejan optar por pruebas más seguras o una verificación especializada.
La prueba de la cerámica se basa en el rastro que deja el metal al rozar una superficie dura sin esmaltar. El oro auténtico, al ser un metal noble, deja una marca dorada o amarillenta, mientras que la mayoría de metales comunes o imitaciones suelen dejar una marca negra o gris oscura. Por eso, este método puede servir como una primera orientación para identificar si una joya podría ser de oro.
Eso sí, es importante realizar la prueba con mucho cuidado. Frotar la joya con demasiada fuerza puede rayar la superficie, especialmente si se trata de una pieza pulida o con acabado brillante.
Utiliza una baldosa o pieza de cerámica sin esmaltar y frota suavemente la joya en una zona poco visible.
Si la marca es dorada, es un buen indicio de que puede ser oro. Si la marca es negra o muy oscura, lo más probable es que no sea oro auténtico.
El oro auténtico es un metal noble que no reacciona ante ácidos suaves, como el vinagre o el jugo de limón. Por eso, esta prueba casera puede ayudarte a detectar si una joya está fabricada con metales comunes o si simplemente tiene un baño superficial de oro. Cuando estos líquidos entran en contacto con materiales que no son oro, suelen provocar cambios visibles en la superficie.
Eso sí, este método no determina la pureza ni los quilates del oro, y solo sirve como prueba orientativa, no como verificación definitiva.
Aplica unas gotas de vinagre blanco o jugo de limón en una zona discreta de la joya y espera unos minutos.
Si la superficie no cambia de color ni se oscurece, es una buena señal. Si aparecen manchas, oscurecimiento o reacción visible, lo más probable es que no sea oro auténtico o que se trate de una joya chapada.
El ácido cítrico del jugo reacciona con ciertos metales. Solo tienes que aplicar un poco de jugo sobre la joya y observar:
El oro auténtico es muy resistente al calor. Si acercas una llama (por ejemplo, con un mechero) y la joya se ennegrece o cambia de color, es probable que no sea oro puro. Si sigue igual, es un buen indicio. Eso sí, ten cuidado de no dañar piezas delicadas o con piedras. Calienta la joya con un mechero durante aproximadamente un minuto. El oro verdadero solo se calentará, pero no se quemará ni cambiará de color. Si la joya se quema o muestra una reacción, no es de oro.
Este método es más técnico, pero muy fiable. Cada metal tiene una densidad específica y el oro es bastante denso: alrededor de 19.3 g/cm³. ¿Cómo lo haces?: Pesa la joya. Llena un recipiente con agua y mide cuánto se desplaza al sumergir la joya. Divide el peso entre el volumen desplazado. Si el resultado se acerca a 19.3, hay muchas posibilidades de que sea oro. Si es mucho más bajo, es otro metal o una aleación con poco oro.
El oro tiene una densidad aproximada de 19,3 g/cm³.
Si el resultado es muy inferior:
Si después de hacer todas estas pruebas aún tienes dudas, lo mejor es acudir con joyeros de confianza, en Joyería Parejo en Sevilla, España. Cuentan con joyeros profesionales para medir la composición del metal, comprobar la pureza e incluso hacer análisis químicos o con rayos X para determinar si es oro auténtico.
Además, un experto puede detectar señales que son difíciles de ver a simple vista, como pequeños cambios de color en las zonas desgastadas o diferencias en el peso que delatan si es una aleación o un baño superficial.
Cuando hay dudas reales, no hay sustituto para un joyero profesional. Un joyero experimentado detecta detalles invisibles para el ojo no entrenado.
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Certificado de autenticidad: clave al comprar una joya de oro:
👉 Esto es esencial sobre todo si deseas comprar joyas de oro de manera online, por lo que confiar en joyerías especializadas y con experiencia demostrable, como Joyería Parejo, marca la diferencia.
Las joyerías y laboratorios de metales preciosos utilizan diversos dispositivos para examinar y verificar la autenticidad del oro. Cuando se necesita una verificación precisa y fiable, las joyerías profesionales y los laboratorios de metales preciosos recurren a dispositivos especializados que permiten analizar la composición del oro con un alto nivel de exactitud. Estos métodos van mucho más allá de las pruebas caseras y son los únicos capaces de confirmar la autenticidad y la pureza real del metal sin margen de duda.
Entre los sistemas más utilizados se encuentran:
Gracias a estos dispositivos, un joyero experto puede determinar con certeza si una joya es de oro auténtico, su nivel de pureza y si se trata de oro macizo o chapado, aportando al cliente una valoración segura y profesional.
La prueba del ácido nítrico es uno de los métodos más utilizados para comprobar si una joya es de oro auténtico, ya que este ácido reacciona con la mayoría de metales comunes, pero no con el oro, que es un metal noble. Por este motivo, se emplea tanto en joyería profesional como en evaluaciones más técnicas para descartar imitaciones o piezas chapadas.
Eso sí, se trata de una prueba agresiva y potencialmente peligrosa si no se realiza correctamente. El ácido nítrico es corrosivo y puede dañar la joya, especialmente si no es de oro, además de suponer un riesgo para la piel o los ojos si no se manipula con precaución.
Para realizarla, se aplica una pequeña gota de ácido nítrico en una zona poco visible de la joya.
Si la superficie cambia de color, burbujea o muestra una reacción evidente, la pieza no es de oro. Si no se produce ninguna reacción, es un indicio claro de que la joya contiene oro. Aun así, esta prueba no determina con exactitud los quilates, por lo que para conocer la pureza real es recomendable combinarla con un análisis profesional más preciso.
Este es un clásico entre los joyeros. El ácido nítrico reacciona con metales comunes, pero no con el oro, que es un metal noble. Si aplicas una gota en la joya:
Ojo: es un método más agresivo y debe manejarse con precaución, porque el ácido es corrosivo.
El análisis mediante XRF (Fluorescencia de Rayos X) es uno de los métodos más avanzados y fiables utilizados en joyería profesional para comprobar si una pieza es de oro auténtico. Esta tecnología permite analizar la composición del metal sin dañar la joya, lo que la hace especialmente indicada para piezas de alto valor, joyas antiguas o aquellas con importancia sentimental.
El dispositivo emite rayos X sobre la superficie de la joya y mide la respuesta del metal, identificando los elementos presentes y su proporción aproximada. De este modo, es posible saber si la pieza contiene oro, qué quilataje tiene y qué otros metales forman parte de la aleación, todo ello en cuestión de segundos y sin necesidad de realizar cortes ni aplicar productos químicos.
La espectrometría es un método técnico que permite identificar con gran precisión los elementos químicos que componen una joya. A través del análisis de la interacción del metal con diferentes longitudes de onda de luz, este sistema detecta la presencia de oro y otros metales, proporcionando una visión detallada de la aleación.
Este tipo de análisis es habitual en laboratorios de metales preciosos y joyerías especializadas, ya que ofrece resultados muy fiables cuando se necesita confirmar la autenticidad o resolver dudas complejas, como piezas con mezclas inusuales o joyas antiguas sin marcas de pureza visibles.
Además de los dispositivos tecnológicos, la evaluación del peso y el desgaste sigue siendo una herramienta clave en manos de un joyero experimentado. El oro es un metal especialmente denso, por lo que una joya auténtica suele resultar más pesada de lo que aparenta en comparación con imitaciones o piezas chapadas.
Asimismo, el análisis del desgaste revela información valiosa: en joyas chapadas, el uso continuado suele dejar al descubierto el metal base en zonas de roce, mientras que el oro auténtico mantiene su color de forma uniforme. Este tipo de evaluación, basada en la experiencia práctica del profesional, permite detectar señales que a menudo pasan desapercibidas para el ojo no entrenado y complementa perfectamente las pruebas técnicas.
Distinguir si una joya es de oro 18K o de oro 14K no es sencillo a simple vista, ya que ambas aleaciones pueden presentar un aspecto muy similar. La diferencia principal está en la cantidad de oro puro que contienen: el oro de 18 quilates tiene un 75 % de oro, mientras que el de 14 quilates contiene un 58,5 %. Esta variación influye en el color, el peso y la resistencia de la pieza, aunque visualmente puede pasar desapercibida para un ojo no experto.
Eso sí, los métodos caseros no permiten identificar con precisión los quilates. Pruebas como el imán, el vinagre o la cerámica pueden ayudar a saber si una joya es de oro, pero no a determinar si es de 18K o 14K.
La forma más fiable de comprobarlo es revisar el grabado de pureza, donde suelen aparecer marcas como “750” (oro 18K) o “585” (oro 14K). Si la marca no existe o está desgastada, la única manera segura de saberlo es mediante una prueba profesional, como el análisis con ácido específico por quilataje o un examen con rayos X (XRF), que determina la composición exacta del metal sin dañar la joya.
Diferenciar si una joya es de oro macizo o si simplemente está chapada en oro es una de las dudas más habituales, ya que visualmente pueden parecer iguales cuando la pieza es nueva. La diferencia principal está en que el oro macizo contiene oro en toda su estructura, mientras que el chapado consiste en una capa superficial de oro aplicada sobre otro metal, como cobre o latón.
Eso sí, con el uso y el paso del tiempo, las joyas chapadas suelen mostrar señales claras de desgaste. Es habitual que en zonas de roce como cierres, bordes o partes interiores aparezca un cambio de color que deja ver el metal base. En cambio, el oro auténtico mantiene su color de forma uniforme, incluso tras años de uso.
Para identificarlo, observa detenidamente la joya y presta atención a su peso, ya que el oro es un metal más denso y pesado que la mayoría de metales utilizados en joyas chapadas. También es recomendable buscar marcas de pureza, como 18K, 14K o 750, que no suelen encontrarse en piezas chapadas. Aun así, la forma más fiable de confirmarlo es mediante una prueba profesional, ya que solo un análisis técnico puede determinar si el oro está presente en toda la pieza o únicamente en la superficie.
| Tipo | Oro real | Baño de oro |
|---|---|---|
| Interior | Oro | Metal base |
| Desgaste | No cambia | Se pierde |
| Peso | Alto | Bajo |
| Valor | Alto | Bajo |
👉 Con el uso, el baño deja ver el metal base.
| Tipo de joya | Característica clave | Durabilidad | Valor real |
|---|---|---|---|
| Oro macizo | Oro en toda la pieza | Muy alta | Muy alto |
| Baño de oro | Fina capa de oro sobre otro metal | Baja | Bajo |
| Chapado (gold filled) | Capa más gruesa que el baño, más resistente | Media | Medio |
Al comprar una joya de oro, el vendedor debe proporcionar un certificado que detalle la pureza del oro, expresada en quilates, y otros aspectos importantes de la pieza. Este certificado es un documento oficial que garantiza la autenticidad del oro y proporciona tranquilidad al comprador.
Cada tipo de joya tiene su propio lugar para esconder el sello de pureza y sus propias pistas visuales. Como joyero, lo primero que hago al examinar una pieza es buscar el contraste oficial en el sitio exacto donde el fabricante suele colocarlo. Aquí te explico dónde mirar en cada caso para que tú también puedas hacer una primera revisión en casa antes de acudir a un profesional.
En un anillo de oro auténtico, el sello de pureza se graba en la cara interior del aro, justo donde no roza con la piel ni se aprecia desde fuera. Quítatelo y observa la parte interna con una lupa de 10 aumentos: deberías ver una marca pequeña que indica los milésimas (750 para 18k, 585 para 14k, 375 para 9k) y, en muchos casos, también un punzón de contraste oficial del país (cabeza de águila en España, por ejemplo).
Señales de alerta específicas en anillos: si el sello dice «GP» (Gold Plated), «GF» (Gold Filled), «HGE» (Heavy Gold Electroplate) o «RGP» (Rolled Gold Plate), no es oro macizo, es chapado. Otro indicador clave en anillos es el desgaste en la zona inferior (la que roza con el dedo siguiente): si ves un tono más blanquecino o rojizo asomando bajo la capa dorada, es prácticamente seguro que se trata de un anillo bañado en oro, no macizo.
En las cadenas de oro, el sello suele estar grabado en el propio cierre (mosquetón o reasa) o en una pequeña plaquita soldada junto al cierre. Es importante revisar las dos partes: a veces el cierre es de oro 18k pero los eslabones son de otra aleación inferior, o al revés. Una cadena 100% oro debe llevar el mismo sello en ambas partes.
La prueba más sencilla en una cadena es el imán: el oro auténtico no es magnético, pero muchas cadenas chapadas tienen alma de hierro o acero y se pegan al imán. Otra pista: pesa la cadena en una báscula de precisión. Una cadena barbada de oro 18k de 50 cm pesa típicamente entre 15 y 30 gramos. Si una cadena de ese tamaño pesa solo 5-8 gramos, casi seguro es hueca o chapada.
En pulseras, busca el sello en la parte interior del broche, en la lengüeta o en el primer eslabón junto al cierre. Las pulseras rígidas de oro (esclavas, bangles) llevan el sello en la cara interior del aro, igual que los anillos. Las pulseras de eslabones articulados pueden tener la marca también en el alma del cierre de presión.
Atención especial a las pulseras con dijes o charms: cada charm puede ser de un metal distinto y la pulsera base puede ser oro mientras los colgantes son chapados o de bisutería. Examina cada pieza por separado.
Los pendientes son las joyas donde más difícil resulta encontrar el sello, porque las piezas son muy pequeñas. La marca de pureza se sitúa habitualmente en la presión trasera (el cierre de tornillo o de mariposa) o en el alfiler del propio pendiente, justo donde se inserta en la oreja. Necesitarás lupa sí o sí.
Truco profesional: en pendientes con piedra (circonitas, perlas, brillantes), el engaste suele ser de oro, pero la parte estructural puede ser de otro metal. Lo veo a menudo en pendientes vintage. Si dudas, lleva un pendiente al joyero para que haga una prueba con piedra de toque o ácido en una zona discreta.
En medallas, escapularios y colgantes religiosos, el sello de pureza se graba normalmente en el reverso de la pieza, cerca del aro de sujeción o en el propio aro. En piezas antiguas o de comunión, no es raro encontrar también el punzón del taller o del joyero artesano que la fabricó, junto al de pureza.
Recuerda que el aro de sujeción y la cadena pueden ser de metales distintos al de la medalla. Es muy común ver medallas de oro auténtico colgadas de cadenas chapadas o viceversa. Si has comprado el conjunto completo en una joyería de confianza, lo normal es que ambas piezas lleven el mismo sello.
| Tipo de joya | Dónde está el sello | Señal de alerta |
|---|---|---|
| Anillo | Cara interior del aro | Tono rojizo/blanco bajo el dorado |
| Cadena | Cierre o plaquita junto al cierre | Demasiado ligera o se pega al imán |
| Pulsera | Broche, lengüeta o primer eslabón | Charms de metales mezclados |
| Pendiente | Cierre trasero o alfiler | Engaste de oro con base no-oro |
| Medalla | Reverso, junto al aro | Aro/cadena de metal distinto |
| Reloj | Fondo de caja, asas o cierre | Solo bisel/caja, correa no-oro |
Si tu pieza es un reloj, te recomendamos consultar nuestra guía específica para saber si un reloj es de oro, donde explicamos las particularidades de cajas, correas y marcas de relojería de lujo. Y si lo que tienes es una pieza de aspecto blanco-plateado, consulta cómo diferenciar oro blanco de plata.
Identificar joyas de oro no solo protege tu bolsillo, también asegura que conservas piezas valiosas con el tiempo. Si bien los métodos caseros pueden ayudarte a detectar pistas, el asesoramiento profesional es clave para obtener una evaluación precisa y fiable. En Joyería Parejo podemos ayudarte a autenticar tus joyas. Si tienes dudas, ¡visítanos o contáctanos para que podamos ayudarte a salir de dudas.
El oro macizo es oro en toda su composición, mientras que el baño de oro es una fina capa superficial sobre otro metal (como cobre o latón). Con el tiempo, el baño de oro suele desgastarse, dejando ver el metal base. Además, el oro auténtico es más pesado y suele tener marcas de pureza grabadas.
Esa marca indica la pureza del oro. Por ejemplo, 24K es oro puro, 18K tiene un 75% de oro, y 14K tiene un 58%. Cuantos más quilates, más oro contiene la joya.
La pureza del oro se indica generalmente en la joya mediante inscripciones como «18K» o «750». Además, puedes llevar la joya a una joyería para un análisis más preciso con dispositivos especializados.
En la mayoría de los casos, sí. Las joyas de oro auténtico suelen llevar un sello grabado con el número de quilates (como 18K o 750). Sin embargo, en piezas muy antiguas o artesanales, esta marca puede estar desgastada o ausente.
No. El oro puro es muy estable y no se oxida. Si tu joya ha cambiado de color, probablemente sea una aleación con otros metales o tenga un baño que se ha desgastado.
Sí, la prueba del vinagre es un método casero útil. El oro no reacciona con el vinagre, por lo que si la joya no cambia de color, es probable que sea de oro.
No, el oro puro no es magnético. Si una joya se pega al imán, es señal de que contiene metales no nobles, lo que suele indicar que no es oro puro.
Es una prueba rápida que puede darte pistas. Al frotar la joya sobre una superficie de cerámica sin esmaltar, el oro deja una marca dorada, mientras que otros metales dejan una marca negra. Sin embargo, es mejor combinarla con otros métodos.